domingo, 30 de septiembre de 2007

Fantasma en el Cementerio

Sip es cierto el titulo lo dice todo, además es como obvio, fantasmas es lógico que estén en el cementerio, así que para allá partieron un grupo de la television mexicana con una camarita para registrar una imagen espectral...

Cuantas veces no has visto esto...un montón..pero esta vez el fantasma se le apareció de verdad a estos mexicanos...así que apretaron a correr mano...

Iniciamos esta nueva sección donde iré subiendo vídeos que registren apariciones fantasmales..pues ya tenemos las historias de terror, así que mejor que ver imagenes de estos seres que andan penando a los vivos...


El Piropo del Dia


Por favor, dile a tus padres que soy un ferviente admirador de las personas que hacen las cosas bien.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Ultimate Elekctra Comics


Aqui les dejo un nuevo comics esta vez de esta Guerrera peligrosa y seductora...
Ya saben solo pinchen en la Imagen...

Historia de Terror Matrimonio


Me paso los días separando las lentejas del arroz.
A veces me dan las dos de la mañana guardando cada legumbre dentro de su frasco. Si no hubiese sido tan torpe e impulsiva nada de esto hubiera pasado, si hubiese calculado bien el espacio...
El caso es que Felipe y yo discutimos mucho.
Felipe es mi novio, llevamos tres años juntos y desde hace uno compartimos piso.
Yo pensaba que, viviendo juntos, todo nos iría mejor, pero, desgraciadamente, no es así. Cuando no estamos enfadados y sin hablarnos, estamos discutiendo, y si no, de pelea. Hace poco, nuestras peleas pasaron de ser solamente verbales a llegar a las manos, con empujones, patadas, tortazos e incluso mordiscos.

Las discusiones siempre empezaban por una tontería y de la manera más absurda.
La verdad es que no sé como podía aguantar su prepotencia, su manera de ver y hacer las cosas, como si él siempre estuviese en posesión de la verdad, de la razón y sobre todo no sé cómo aguantaba su forma de ser, tan agresiva. Si yo hubiese sido más pacífica, nada de esto hubiera pasado, pero es que yo jamás he sido dócil ni sumisa y no iba a cambiar esto por él ahora.

Lo de las lentejas y el arroz fue la gota que colmó el vaso.
Aquella tarde yo estaba sola en la salita viendo la televisión, era un programa de talk-show, sí, de esos en los que la gente sale del anonimato para sacar fuera los trapos sucios familiares y exponer su vida públicamente. No es que me guste este tipo de programas, al menos especialmente, pero es que, para qué negarlo, a veces lo único que me reconforta es ver que hay personas que lo pasan aún peor que yo. Sé que es un cruel modo mío de ver las cosas pero... Así que, estaba yo tan tranquila intentando imaginar como era la vida de aquella mujer, madre soltera de un chico deficiente mental (¡Qué palo! ¿no?) cuando Felipe irrumpió en la salita dando berridos.
- ¡¡Mariana ¿quieres quitar ese bodrio de programa de una puta vez!!?
- Cariño, si te molesta bajo el volumen, es que me interesa saber cómo se las apañó esta pobre mujer para sacar a su pobre hijo mongólico adelante.
- ¿Qué coño te importa a ti eso? ¡Que lo quites te he dicho¡

Me levanté del sillón e intenté encararme con él:
- ¿Por qué? Yo no te digo nada cuando tú ves esos documentales tan aburridos y me obligas a verlos contigo, yo me aguanto, aguántate tú ahora un ratito hasta que se acabe.

Noté que Felipe se iba sulfurando por momentos, tanto que, prescindiendo de palabras, me asió de la muñeca con fuerza y me golpeó en la cabeza con la mano.
- ¡Que lo quites!
Me fui a la cocina sin hacerle caso. Felipe me siguió para darme un fuerte empujón que me empotró contra el armarito de las especias y las legumbres. Este armarito tiene, mejor dicho, tenía las puertas de cristal. Las puertecitas se rompieron con estrépito chocando con mi espalda desnuda. Todavía se me saltan las lágrimas cuando miro mi espalda en el espejo, tan llena de marcas.

Dos botes de legumbres, el de las lentejas y el del arroz, se volcaron, mezclándose su contenido con los cristalitos de las puertas. Como a Felipe le han despedido del trabajo y yo gano más bien poco trabajando en la tienda de ultramarinos, era una gran faena lo que nos había pasado con las legumbres. Por eso es que me paso el día separándolos y devolviéndolos a sus tarros de plástico sin tapa.

Al principio era más difícil porque había cristales, así que lo primero que hice fue quitarlos y guardarlos en una bolsa de plástico que he metido dentro de la nevera. Y son las tres de la mañana y los botes aún van sólo por la mitad. Voy a coger un puñadito de lentejas, si es número par, seguiré con esto, si no, me iré a dormir y mañana haré lo que debí hacer hace ya un tiempo.

Diecisiete lentejas.

El número impar que cambiaría mi vida.

Hoy hay un programa especial en el talk-show. Espero que Felipe se eche una siesta lo suficientemente larga como para que pueda ver el programa entero sin problemas.


Felipe se ha levantado hoy de mal humor. Le duele la tripa y está cabreado porque no encuentra trabajo. Yo sigo a mis lentejas y a mi arroz...
- Mariana, ya te vale ¿Cuántos días llevas con el arroz y las lentejas? ¡Eres la mujer más torpe que he visto, está visto que tendré que hacerlo yo, porque tú no sabes!.

Yo no le hago caso, cojo la chaqueta, le digo adiós con la mano y me voy a la tienda, a trabajar.

Volví a la hora de comer y las lentejas y el arroz seguían tal y como yo las dejé. Felipe dormía y roncaba tumbado en el sillón con la televisión puesta en uno de esos documentales sumamente aburridos a los que es tan aficionado. Me preparé una tortillita francesa y me fui con ella a la salita. Lo primero que hice fue cambiar de canal porque ya iba a empezar el talk-show. Al poco rato, cuando más interesante estaba el programa (un chico homosexual contaba cómo tuvo que dejar a su novia al darse cuenta de que se había enamorado del hermano de ella), Felipe se despertó.

- ¡No me lo puedo creer, estás viendo esa mierda otra vez!

Mi mueca de descontento lo decía todo así que, ni siquiera protesté pero, eso sí, aferré el mando a distancia con todas mis fuerzas e intenté cambiar de tema de conversación.
- No has terminado lo de las lentejas y el arroz, cariño, y dijiste que lo harías
- Hazlo tú, que es para lo único que vales aunque seas tan lentorra.
- No pienso permitirte que me hables así ¿¡Me has oído!?.
- Cambia el canal, que quiero ver el documental.
- ¡No me da la gana!.
- ¡Qué lo cambies!.

Felipe se incorporó, levántandose del sillón, con gesto agrio, había verdadero odio en sus ojos y se avalanzó sobre mí para arrebatarme el mando a distancia, pero yo, más rápida que él, le clavé las uñas en el dorso de la mano y, mientras él chillaba de dolor, alcancé un cenicero de granito que había en la mesita del teléfono.

Felipe no se rendía, volvía a la carga una vez más para coger el mando y yo le golpeé con fuerza en la cabeza con el cenicero. Él se cayó al suelo sin sentido y en el siguiente corte de anuncios me di cuenta de que la alfombra estaba empezando a empaparse de sangre.
- Cariño ¿te duele? ¿por qué no me contestas?

Como me aburría, fui a la cocina a por la bolsa de la nevera, la de los cristalitos, y el corte publicitario era tan largo que se me ocurrió qué hacer con ellos.

Empecé a mover a Felipe y a pellizcarle, también le quité la ropa. Por fin conseguí que abriese los ojos y le dije:
- Ahora comprendo que tu modo de tratarme es la única manera en la que sabes decirme que me quieres ¿verdad?.
Él estaba como alelado.
- Anoche soñé que eras un tarro de legumbres, Felipe, y yo te guardaba los cristalitos-, dije mientras empezaba a clavarle los restos de las puertas por todo el cuerpo. Grandes lagrimones surcaban su cara y la sangre empezaba ya a asomar por la comisura de sus labios además de por las numerosas heridas que iba haciéndole en todo el cuerpo.
- ¿Querías el mando a distancia, no? Toma
Se lo puse en la mano.
Los ojos de Felipe estaban desorbitados y no podía moverse ni hablar. El pobre estaba perdiendo mucha sangre.
- ¿Quieres también la televisión, verdad? toma, toda para ti.
La empuje y cayó sobre su cuerpo desnudo y sangriento. Ahora Felipe olía a quemado.

Después fui a la cocina, acabé de barrer las lentejas y el arroz del suelo y me dispuse a salir de casa para no volver.
Eso sí, antes de irme, le eché una última mirada a lo que quedaba de Felipe y le dije:
- Ah, se me olvidaba decirte que yo también te quiero.

Fuente : kruela.ciberanika.com, y gracias a Jánika

El Piropo del Dia


Las cosas bellas e importantes de la vida solo se pueden apreciar cuando estoy a tu lado

viernes, 21 de septiembre de 2007

Ultimate Iron Man Comics


Para ir poniendonos a tono con la pelicula de Iron Man que ya llega, te recomiendo este comics que retrata una aventura de este superheroe de Hierro y Coraje
Ya sabes solo pincha en la Imagen

Lucy Pinder Wallpapers

Aqui tienes mas wallpapers de esta Diosa que reina en la Red
















Historia de Terror El Tren


Escuchó el pitido del tren, convertido en melodía por la distancia. Pronto se marcharía de ese lugar y pondría kilómetros de por medio entre las gentes, los paisajes y su casa. Pronto, todo quedaría atrás y trataría de olvidarlo lo antes posible, aun sabiendo que le iba a costar hacerlo. Pero lucharía contra los malos recuerdos y conservaría los buenos entre los pliegues de su alma.


Un soplo de viento frío procedente de las montañas la reconfortó paulatinamente y la ayudó a concentrarse en luces de colores, en risas, en caricias derramadas por el cuerpo de su marido, en susurros, en sonrisas...
El viento la envolvió como si llevase en sus manos una fina tela prendida de escarcha y quiso respirar hondo para sentir el aire en sus pulmones. Ese aire fresco sería una de las pocas cosas que jamás olvidaría... jamás.

El tren apareció de repente y obligó a la mujer a volver a la realidad. Subió en uno de los vagones y después de desembarazarse del abrigo, se sentó cómodamente y dispuesta a disfrutar del paisaje. Pegó sus manos al cristal ansiando que el mundo transcurriera delante de ella y que cada nuevo árbol, pueblo o montaña superarse con creces lo ya visto, porque necesitaba creer que una vez dejadas atrás esas montañas tantas veces vistas, ese pueblo en el que nació, esos árboles que plantó ayudado por su marido, todo lo que la esperaba iba a ser distinto.


Ya no quería sentirse sola nunca más. La soledad había llamado a su puerta y estaba harta de tener siempre su rostro enfrente y de soportar esa mirada fría, que como dos témpanos de hielo, se le clavaban como cuchillos en el razonamiento.

Atrás, todo atrás. Seguir adelante haciendo todo lo posible para luchar contra la soledad y la apatía.
Seguir adelante... Pero los buenos pensamientos la abandonaron de repente.

Clavó la mirada en las espaldas de un hombre, vestido con un traje de color negro. El hombre no se movía y más bien parecía una estatua que aguanta estoicamente el frío. Ella cerró los ojos, abriéndolos a continuación, pero el hombre seguía ahí, pero esta vez enseñando su cara. Se despegó del cristal con la sangre golpeándole en la garganta he impidiéndole gritar. Pero era él, su marido, aquel al que había enterrado dos días antes, aquel que ayudado por una bala que viajó hasta su cabeza, se dejó llevar por los oscuros abrazos del dolor, que luchando contra su voluntad, consiguió llevárselo para siempre. Aquel, que la palabra suicidio cobró fuerza en su interior y que decidió cortar el hilo que lo mantenía con vida.

Él comenzó a acercarse al vagón del tren. Sus pies no tocaban el suelo y parecía que el gélido viento le hubiese dejado su estela para desplazarse. Ella respiró hondo, volviendo a cerrar los ojos pero de nada le sirvió. El frío se agarró al cristal para devorarlo, dejando únicamente un espacio en medio para que la silueta de él quedase enmarcada.
- No puede ser, estas muerto... muerto.
Él comenzó a mover los labios. Pero ella no podía entender que es lo que decía. Trató de concentrarse en los movimientos de los labios, pero no consiguió dilucidar ninguna palabra.
El tren comenzó a moverse. Un leve tirón estuvo a punto de hacerla caer al suelo, pero pudo mantener el equilibrio. Tan solo unos instantes invirtió en mirarse los pies y en volver a levantar la cabeza hacia el cristal, comprobando que él ya había desaparecido. El cristal había cobrado si nitidez y enseñaba el paisaje en lento movimiento. Se acercó a él para saber si su marido continuaba en el anden, pero este ya no estaba.
Se sentó abrumada y consternada sin saber muy bien por qué se encontraba tan cansada. Las piernas le enviaban mensajes de dolor y las manos parecían haber sido atacadas por cientos de hormigas. Se las frotó lentamente, la una con la otra, sintiendo un agradable calor que consiguió atenuar el hormigueo.
Necesitaba unos instantes para pensar en lo que había experimentado. Trató de darse una explicación lógica, achacando al estrés que sufría desde hace un tiempo, como el perverso culpable que le había proporcionado tan mala experiencia. Necesitaba relajarse y dejar de lado el miedo y comenzar a vivir expresamente con el objetivo de tratar de ser feliz.

El tren continuaba recorriendo el paisaje. La ventanilla se convirtió en el marco perfecto para enseñar la tierra y el cielo: Ese cielo azul poblado de blancas nubes que el sol utilizaba como velo para ocultar su cara de fuego.


Poco a poco, comenzó a sentirse mejor, y lo antes vivido ya quería formar parte de un pasado ávido de perderse en la distancia que otorga el tiempo. Unas horas la separaban de otro lugar, de otras gentes, de un mar tan azul como el cielo y que la mecería en los días de sol. Ansiaba llegar y sentir el contacto del agua en su cuerpo y llenarse los pulmones con esa brisa traviesa que danza por encima del agua.
Sonrió ante tan agradable perspectiva con la seguridad de que iba a conseguirlo.
La herencia de su marido le permitiría vivir sin problemas durante toda la vida y podría dedicarse a escribir y a pintar. Inmortalizaría el mar y el sol y cuando llegase la noche, escribiría sobre el cielo y las estrellas. Todo iba a ser perfecto.

Un túnel se tragó el tren. Fuera todo estaba oscuro y los haces rápidos de los focos era lo único que se podía ver. Miró fijamente para dejarse atrapar por las estelas luminosas hasta que la cara de su marido volvió a imprimirse en el cristal. Ella se levantó sacudida por una descarga de terror que le recorrió la espalda. Él la miraba, fijamente, hasta que sus ojos se convirtieron en dos puntos blancos. Sus labios le decían algo, pero ella no podía entenderlo.


Salió del compartimiento, cerrando la puerta para no seguir viendo más. Comenzó a andar en dirección al vagón- cafetería porque necesitaba mezclarse con la gente y escuchar palabras y risas. El miedo se le había agarrado a su cuerpo y no quería dejarla libre.

El túnel no parecía tener fin y los haces de luz pasaban a mas velocidad.
Llegó por fin al vagón pero no había nadie en él. Extrañada se acercó a la pequeña barra para mirar si había alguien atendiendo, pero tuvo soportar un ligero espasmo al entender que estaba sola.
Desesperada, continuó avanzando para entrar en otro vagón abriendo una de las puertas de los compartimientos... nadie, no había nadie.
Mas puertas abiertas, mas vagones recorridos. El miedo le apretaba la garganta y dentro de su cabeza reverberaban los sonidos de tren recorriendo la vía.
- ¡Por favor! ¿Hay alguien?

Esperó unos instantes, pero ninguna voz le invadió los oídos. Las lagrimas inundaron sus ojos no dejándola observar a su alrededor.
Llegó por fin al último vagón, pudiendo ver la máquina. La velocidad del tren aumentaba y ella no podía saber si era conducida por alguien. Esta posibilidad la hizo desesperarse aún más. Comenzó a golpear el cristal para comprobarlo, pero la puerta de la máquina no se abrió.
Las piernas ya no la sostenían, y el hormigueo de las manos se había extendido por los brazos. Se deslizó por la pared, hasta llegar al suelo. Cerró los ojos y trató de calmarse.
- Tranquilízate, vamos. Esto no está pasando... no está pasando. Es el estrés, y la tristeza... El mar me espera y él me ayudará... todo será perfecto.

Y sin darse cuenta, el pasado entró subrepticiamente en el presente. Abrió su boca y le susurró al oído.
- Recuerda, recuerda. En la estación... estabas sola. Solo viste a tu marido, pero no había nadie más. Recuerda, recuerda... él está muerto. Lo viste en el suelo de su despacho con la pistola todavía en su mano. Recuerda, recuerda que te arrodillaste a su lado y cogiste la pistola... Recuerda, recuerda que te la llevaste a la sien y que disparaste... Recuerda... tu también estas muerta.

El tren comenzó a reducir velocidad. Los haces de luz eran más discontinuos hasta que ya no pasaron por delante de las ventanillas. Ella se incorporó lentamente para saber que había fuera. La puerta del vagón se abrió apareciendo su marido. Le ofreció una mano para ayudarla a bajar. Ella se sentía confundida, pero no podía dejar de escuchar una voz en su cabeza que le indicaba que fuese con él.
El desconcierto había desaparecido y una paz jamás antes experimentada, la ayudó a comprender lo que el pasado le había descubierto.

Al final del túnel pudo vislumbrar una intensa luz que hipnotizó su razonamiento. Él la miró diciéndole:
- No te preocupes. Pronto estaremos juntos para siempre. Traté de decírtelo, pero pensabas que estabas viva, y por eso no podías entenderme.
- Ya no quiero sufrir mas.
- Sólo te espera felicidad. Y el ancho mar.
- Me lo prometes.
- Te lo prometo. Y ahora debemos marcharnos. El tren tiene que continuar su viaje. En otras estaciones hay gente esperando...

Comenzaron a andar en dirección a la luz. Pronto se mezclarían en ella y podrían seguir amándose contemplando el ancho mar.


Ella cerró los ojos, sintiendo que por fin, era feliz de verdad. Que el sufrimiento había terminado, y que ya nada en el mundo la separaría de su marido.


La luz la envolvió por entero y creyó volar. Miro hacia abajo, viendo el profundo azul mecido por un suave viento que refrescó su cuerpo, como el aire de aquellas montañas tantas veces admiradas y que besaban sus mejillas. Ahora los malos recuerdos ya eran parte del pasado y podría ser agua y cielo.
Había vencido a la soledad. Ahora ya podía vivir.

Gracias a Miguel Angel Mañas de kruela.ciberanika.com

Video Divertido Mr Bean en la Peluqueria


Mr Bean en la peluqueria, este es uno de los mejores capitulos de este personaje

El Piropo del Dia


Boquita de caramelo, ojitos de lucero, quiero poseer tu alma para recorrerte entero

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Historia de Terror El Enamorado


“Es quizás que soy una persona muy enamoradiza o simplemente el temor de no estar solo en la vida, no quiero pensar que es una obsesión pero siempre que logro tener alguien conmigo siempre trata de irse. Desearía que no me ocurriera eso, a veces pienso que mi destino es quedarme solo pues al final, siempre, ellas trataran de hacerme daño, pero ahora no me dejare de nadie, ya no me lastimaran mas. Si llego a conocer a alguien en este momento creo que sería muy bueno, pues mi recuperación de un problema que no quiero mencionar ahora ha salido bien y creo que ya estoy listo para un nuevo amor”.
Tuve que cambiarme de residencia y de condado, por problemas personales. Me inscrito en un preparatoria donde ahora me va de maravilla, aun no me identifico con alguien pero quizás por ser primer día es algo difícil de hacer amigos, eso o quizás mi extraño acento sureño.

Al final de la clase un grupo de chicas se me han estado acercando pues para apuntar mi nombre en las listas de los profesores entre ellas destaco una para mi, alguien diferente a las demás, por su gran amabilidad y sencillas en tratar a las personas con cierta familiaridad que la hace única, su nombre es Rebecca, una chica de quizás 18 años, de tez clara ojos cafés claros y una cabellera lacia y rubia, una típica adolescente de preparatoria.

La clase de día por fin había finalizado y mientras bajaba de las escaleras, a aquella chica se le cayeron los útiles de su mochila es quizás motivo de que no lo llevaba cerrado, lo peor y quizás mejor del caso es que ningún ser caballeroso se acerco para tenderle una mano amiga, oportunidad que vi para acercarme mas a ella. Me hinque junto a ella y con una pequeña sonrisa me agradeció la amabilidad mía. Después de recoger todas sus cosas la ayude a levantarse y juntos bajábamos de las escaleras mientras continuaba agradeciéndome.

“gracias... ¿cómo dijiste que te llamas?”

“Harrison Love-heart y... tú te llamas Rebecca ¿verdad?”

“si así es... ¿cómo supiste?”

“pu... pues... es que leí la lista del maestro y noté tu letra”

“sí... me llamo Rebecca... no eres de aquí ¿verdad, John?”

“no... ¿se nota?... soy de Tennessee”

Entre la plática en el pasillo de la escuela me comentó que acababa de terminar con su novio que la había engañado con su mejor amiga, pues la había embarazado y estaba muy dolida, que había intentado suicidarse dos veces por depresión. Ah....y que le gustan los Backstreet boys.

Era demasiado perfecta para ser verdad, muy contento por estar sola de nuevo la invite a tomar un café para que nos contáramos nuestras penas y conocernos un poco mas. Ella acepto con gusto, ya estando ahí me pregunto por que me había cambiado de escuela de casa y de estado, cosa que le dije, también le conté que yo igual como ella, había sufrido mucho en el amor y que ya andaba muy desilusionado, la tarde comenzaba a caer y ella me dijo que tenia que irse pues sus clases de danza estaban por comenzar. Le dije que la llevaría hasta ahí, al principio se negó pero después de ver su reloj y notar que el tiempo corría accedió con gusto.

Con el paso del tiempo nos hicimos buenos amigos, tanto que muchos de los chicos del colegio creían que era una especie de homosexual o algo así. Lo que no sabían era que todo lo hacia por la nueva chica de mi vida, haría lo que fuese por estar con ella, aunque mi reputación se manchara. Aunque a sus amigas no les agradaba mucho mi compañía pero Rebeca siempre abogaba por mi, acto que me parecía de lo mas lindo.

Un mes ya había transcurrido y por fin le pedí que fuese mi novia, ella con alegría en los ojos acepto gustosa. Por fin y de nuevo era el hombre mas afortunado del mundo. Aquella noche ella se entregó a mi como linda princesa. Quizás fue la primera noche que disfrutaba del sexo, ella era diferente a las demás chicas que había conocido ella era pura y tímida a la vez yo la guíe para un resultado mejor.

Al día siguiente entramos a la escuela con las manos sostenidas, todos nos miraban pues sabían que Rebecca era una chica popular y Elitista, también primera vez que tenia como novio un chico pueblerino, sus amigas se la llevaron al tocador quizás para convencerla de que era una mala idea, de eso me ocuparía después, ellas serian un gran estorbo para mis planes.

El tiempo pasaba y cada vez sentía que la amaba, íbamos a todos lados juntos sin importarnos el que dirán. Pienso que ella estaba muy contenta y orgullosa de tenerme, pues me presumía como un trofeo. Esa misma semana recibimos la invitación de una chica para una fiesta en su casa, Rebecca me convencía de que fuésemos, pero yo soy algo especial con ese tipo de fiestas, bueno creo, que todas las fiestas. Le dije que si ella quiere fuese con sus amigas, ella se negaba pero al final la convencí de que era un buen momento para retomar la amistad con su amigas, pues se había alejado mucho de ellas.

La noche llegó y la fui a visitar horas antes de que sus amigas la fuesen a recoger, su mamá me recibió y me dijo que esperara que ya casi estaba lista, pasaron unos minutos y ella bajo, al mirarla el vaso casi se me caí en la alfombra, la mire de pies a cabeza, lucía bellísima, realmente me dieron ganas de ir con ella a la fiesta pero, no era un tipo muy sociable que digamos. La hora pasó y las chicas la fueron a buscar, me despedí de un beso y me fui caminando, viendo como se iba en el carro de sus amigas. Llegue a mi casa y me recosté en mi cama, era algo noche por lo trataba de reconciliar el sueño, lo logre, pero entre aquellas divagantes imágenes, la vi a ella bailando y besándose con su ex novio en la fiesta aquella, desperté con la frente húmeda y helada, me senté en la orilla de la cama y aquella imagen daba vueltas y vueltas en mi mente, decidido me volví a vestir para ir a aquella fiesta. Tenia que ver que hacia Rebecca estando ahí, temía que aquel sueño se vuelva realidad, no iba a permitir que otra vez se burlen de mi.

Me subí a mi auto y rechinando las llantas traseras salí de mi casa, estaba desesperado, quería llegar ahí y ver que nada de lo que soñé fuese verdad, llegue por fin, me baje del auto y corrí hacía una ventana que daba en la sala, donde todo el mundo bailaba, no la encontraba, la gente bailaba y no distinguía a Rebecca, caminé por la parte de atrás de la casa para tener otro ángulo de la fiesta, pasé por la cocina, y es que no iba a mirar, pero algo me hizo hacerlo. Y ahí estaba Rebecca tomándose un vaso de refresco, sola, estaba contento y agradecido de que no fuese real. Estaba por quitarme de la casa cuando alguien entró a la cocina, se trataba de un chico, de hecho era su ex novio Michael, regresé a la ventana para ver qué pasaría, los nervios regresaron para molestarme de nuevo.

El se le acercó y se sirvió un vaso de cerveza, supongo que estaba algo ebrio pues se tambaleaba demasiado, se sentó en una silla y comenzó a platicar con Rebecca, realmente no escuchaba lo que decían, pero por su rostro de ella, supongo que hablaban de mi, ella solo sonreía, el se levantó y trato de besarla a la fuerza, cosa que me enfureció muchísimo, pues creí que ella le respondería pero por suerte no fue así, el a cambio recibió una gran cachetada. Sonreí y aun molesto con aquel imbécil, busque su auto entre los demás y con un alicate que llevaba en mi auto le desinfle las cuatro llantas, aunque quería destruirle el auto completo, pero todos lo escucharían.

A la mañana siguiente apenas de levantarme me dirigí a la casa de Michael, cuando llegue no había nadie, pues el, al igual que yo vivía solo, espere un rato en la cafetería de en frente, un par de minutos pasaron cuando por fin el llegó. Salí del lugar y lo llame, el se hizo al desconocido pues sabía perfectamente que era novio de Rebecca. Le dije que se había reventado un neumático y si me hacia el favor de prestarme uno, el me contesto que no tenia pues también los de el se había reventado, pero me dijo que en ese momento llamaría al mecánico y que si yo quería pedía un extra para mi, accedí con gusto y me invito a pasar a su casa, que por cierto no tenia mal gusto, me dijo que llamaría al mecánico, se tomaría una ducha y luego saldría, me dijo que cogiera una cerveza de la nevera y que encendiera la radio mientras el salía, cosa que hice.

Llamó y se metió al baño, desde ahí me comenzó a hacer preguntas de que como había llegado aquí, y que como había llegado a ser novio de Rebecca, sabia que el si me conocía, además se me hacia raro que dejase entrar a un extraño a su casa, por mas le dijera quien era. Me dijo que si le hacía el favor de pasarle una toalla, me levante y se la di, me senté en el lavabo y le pregunte por que había terminado con Rebecca, el me dijo que ella se había acostado con todos los chicos de la escuela y además había quedado embarazada y había abortado. Yo enfurecido, le dije que no hablara así de ella, el sonriente se calmo. Me preguntó que si había estado en un hospital psiquiátrico, yo sorprendido le pregunte por que lo decía, el me contestó que su tía estaba internada en un el hospital y que había visto mi fotografía. Yo asustado le conteste que si, pero obvio no le dije el por que. Me dijo que sabia todo de mi y que si le hacía algo malo a Rebecca me mataría, yo salí del baño sin contestar, fui a su cuarto y encontré un bate, entre de nuevo al baño y seguía hablando sin darse cuenta de mi presencia. Me acerque lentamente a la cortina y con fuerza me lance a el con mas de 10 batazos, hasta que me di cuenta que no se movía, desprendí la cortina y lo envolví con el cuerpo. Arrastrado pues pesaba demasiado, lo saque y lo coloque en mi auto, que jamás estuvo dañado, y me dirigí a los exteriores de la ciudad, llegué al desagüe y lance el cuerpo ya sin vida de Michael, me subí de nuevo al auto y me dirigí a mi casa para darme una ducha.



Al día siguiente, llego a su casa para decirlo lo que ma había dicho Michael de ella, llegó y no se encuentra el automóvil de madre, la puerta abierta y las luces encendidas. A pasos grandes entre a la casa, digo su nombre para ver si se encuentra alguien, pero no consigo respuesta, subo las escaleras a prisa y no encuentro a nadie, pero en la cama de Rebecca se halla una fotografía mía donde estoy en mi cuarto de mi casa anterior, en el se logra distinguir como tengo escrito con sangre el nombre de mi ex novia. Con un trago lento de saliva salgo de la casa y me subo de nuevo en mi auto, ella y su madre, ya sabían o sospechaban de mi. Solo tenían dos lugares donde ir: mi casa o el psiquiátrico. No sabía donde ir primero, así que mas cerca mi casa me dirigí ahí. Cuando di la vuelta por la calle, me percate de que había un auto de policía junto al de ellas, aprisa me estacione y entre a mi casa, cuando entre, vi a Rebecca llorando en los brazos de su mama y el policía revisando por la cocina.

“¿qué ocurre Rebecca... por qué lloras?”

“no te le acerques John...¿o debo llamarte Ashton?”

“no entiendo...”

“Hijo... ¿puedo entrar a tu recámara para checar unas cosas?”

“no... primero... dígame ¿qué hacen aquí?”

“¿no lo sabes?... tú debes de saberlo”

“la verdad no...”

“encontramos el cuerpo de Michael Cotton, en el rio de San Fernando... ¿sabes algo de esto?”

“la verdad no Sr. ¿A qué se refiere?”

“pues yo sí... tus huellas están en la casa de Michael y hay un bate manchado de sangre aquí... ¿no te suena nada de esto?”

“realmente...”

“¿por que me engañaste John... yo te amaba... por qué fingir ser otra persona... por qué no me dijiste que te llamas Ashton... que estuviste en un hospital psiquiátrico?”

“no quería que supieras que fui algo raro en la secundaria”

“qué secundaria... tienes 24 años... no me vengas que eres un adolescente aún”

“señora no me entiende...déjeme explicarle”

“entraré a tu cuarto chico”

“noooo... se lo prohibo”

“Santo dios... ¿qué significa todo esto?...”

“no es lo que cree... es simplemente devoción”

lo que el policía había descubierto es que en mi cuarto hice lo mismo que con mi antigua novia. Tenía pintado toda la pared con su nombre, con sangre de mi cuerpo.



Recogí el bate y con todas mis fuerzas se lo lace al imbécil detective, corrí y jalé a Rebecca y la subí en mi auto, su madre trato de seguirnos pero le choque su auto para que no nos siguiera. Ella trataba de salir, me pateaba, insultándome el por que de mis actos, salimos de la ciudad, nos dirigíamos a una cabaña que había heredado de mi padre cerca de un lindo arroyo, la baje del auto a la fuerza y la metí en la casa. Al entrar ella se sorprendió pues tenia toda la casa cubierta de pétalos de rosas, ya lo tenia preparado para cuando ella viniese, pues las hojas se secarían y para ella es su delirio la naturaleza muerta.

Me quite el abrigo y la recosté en la cama, ella un poco calmada pues quizás sabía que si se portaba bien nada malo le pasaría, recordé lo que Michael me había dicho en el baño, así que se lo pregunte, ella sorprendida me contestó que no era cierto. Que jamás haría algo así. Realmente le creí, me comenzó a abrazar, pensé que quería que la perdonara de esa manera así que le correspondí, pero no, ella tenia en su mano una base para velas de metal y me restregó en la cabeza, oportunidad que tuvo para correr e intentar escaparse, la sangre comenzó a salir de mi cabeza, aun estaba atolondrado por lo que no distinguía bien. Realmente no sabia donde se encontraba ella, recordé que llevaba consigo su celular que le había obsequiado en nuestro aniversario de tres semanas. Así que si llamaba a su numero, delataría su lugar, cosa que hice. El ring se escuchaba en la sala, así que me dirigí ahí, pero ella mas inteligente lo apagó antes de que volviera a sonar. Pero de todas formas sería mas fácil encontrarla.

Buscaba bajó la mesa, bajó los sillones pero nada, en ningún momento se me ocurrió la idea de revisar el armario. No hasta que mire el espejo y ahí estaba la puerta de madera.

Abrí las puertas del armario y ella con mucha ágiles salió bajo mis piernas corrió e intentaba abrir la puerta, la detuve y me mordió el brazo, acto que logro que hizo que se me cayera las llaves de mi mano. Ellas las tomó, abrió la puerta y comenzó a correr por el bosque.

Tengo que decir que es la primera novia que tenia que era muy inteligente, debo decir que es una de sus grandes cualidades.

Comencé a seguirla pero se me perdió de vista, asome por la carretera y el auto del detective me golpeo haciendo que cayera varios metros lejos, el salió corriendo y me monto en la cintura, la madre de Rebecca estaba ahí, molesta me dio una patada en la cara, quizás estaba feliz, a lo lejos Rebecca venía corriendo y su mama la abrazó. El detective me esposo y me colocó dentro de la patrulla.

El detective les dio la orden de que esperaran ahí mientras su compañero las recogía, cuando el auto arranco le grite a Rebecca cuanto la amaba. Ella cerró sus ojos y su madre la volvió abrazar.

El detective me decía mis derechos mientras conducía hacia la delegación, pero...cuando terminó aquel testamento e hizo alto en una calle, yo ya no me encontraba en el auto.

Me quite las esposas con un pequeño broche que llevo en mi camisas siempre. Me dirigí a la terminal de autobuses, para agarrar cualquier camino, para encontrarme otro destino.



Ahora me encuentro en México, donde he conocido a una chica preciosa ella es una chica de quizás 18 años, de tez clara ojos cafés claros y una cabellera larga, lacia y rubia, una típica adolescente de preparatoria, quizás con ella encuentre el amor de mi vida o quizás no...

gracias a kruela.ciberanika.com

Chiste Test para saber si uno es Homosexual


Doctor, doctor, tengo un problema: no sé si soy homosexual y quiero saber si usted me puede hacer un test.
-Bueno, vamos a ver. El médico le agarra un testículo y le dice:
-Diga noventa y nueve.
-Noventa y nueve.
El médico le agarra el pene y le dice:
-Diga noventa y nueve.
-Noventa y nueve.
-El médico le mete el dedo en el culo y le dice:
-Diga noventa y nueve.
-Uno... dos... tres...

Camara Oculta El Pantano

Esta es una camara oculta sobre una trampa que ponen en un camino rural..je,je

Chiste Soldados


El Teniente le pide al Subteniente que le informe con mucho tacto al soldado Gomez que ha fallecido el padre.

El subteniente pone a toda la tropa en fila y pega el grito.

¡Soldaaaaaaaaaados! den un paso al frente todos los que tengan su padre vivo.

Adonde va usted Goooooooooooooomez!

Mr Bean en el Dentista

Continuando con este personaje, te dejo otro video mas

lunes, 17 de septiembre de 2007

Wallpapers The Simpson

Mas Wallpapers de esta Familia, ademas aprovecha de leer las frases de Homero, el patriarca del clan, ya sabes donde buscar, en Humor Frases









































Nueva Camara Oculta La Muerte

Aqui te dejo otra camara oculta....sobre La Muerte



Aqui te dejo mas camaras ocultas

Camara Oculta Baño de Mujeres
Camara Oculta Ola de Gente
Camara Oculta La Niña del Aro aparece de Verdad
Camara Oculta El Pantano
Camara Oculta La Muerte
Camara Oculta Balls of Steel
Camara Oculta Sorpresas
Camara Oculta El Grito
Camara Oculta Golf Sensual
Camara Oculta La Viejita y los Neumaticos
Camara Oculta Mucho Susto
Camara Oculta La Chica de la Minifalda
Camara Oculta Sustos
Camara Oculta Otra mas de los Japoneses
Camara Oculta La Cama
Camara Oculta Japoneses Locos

Frases de Homero Simpson


Y que tal si nos confundimos de religión y cada dia que pasa molestamos mas a dios.

Me siento poderoso como se debe sentir dios cuando tiene un arma en la mano.

Niños, si el abuelo empieza a actuar raro, llevenlo al sótano."

Siempre cuando aprendo algo nuevo , empuja algo viejo en mi cerebro, recuerdas cuando tome ese curso de vinos y se me olvido conducir?

Homero:- 20 dolares ? yo quería maní...
Cerebro de Homero:- 20 dólares compra mucho maní.
Homero:- explica como.
Cerebro de Homero:- el dinero se cambia por productos y servicios

Una mujer es como una cerveza... suave... burbujeante... ¡y puedes matar a tu madre por una!

"¿Por qué las cosas ricas serán tan deliciosas?" (Homero,1990)

"No se rían, podrían tener un hijo como yo"

"Antes dudaba de la existencia de un Dios, ahora se que existe... ¡Soy Yo!"

"Si algo te resulta muy difícil, no vale la pena que lo hagas." Homero,1992

"Hijo, cuando en la casa se pierde la presencia de un hombre, el resto se vuelve afeminado... ¡Ay, esta grasa no se quita!

"¿Por que es tan importante ir a ese edificio todos los domingos? ¿No está Dios en todas partes?" Homero,1992

"No fue tarea fácil cuidar de una mujer embarazada y un niño problemático , pero a pesar de eso, no había quien me quitara mis ocho horitas de televisión." Homero,1992

"Debes comprimir tu rabia hasta convertirla en una amarga pelotita, y soltarla en el momento adecuado" Homero,1993

"Es importante saber escabullirse de las cosas. Es lo que nos diferencia de los animales...excepto de las comadrejas" Homero,1993

"¡Oh, papá! Has hecho cosas muy buenas, pero ya eres un hombre muy viejo. Y los viejos son un estorbo." Homero, 1994

"Apu...por si te sirve de algo, te diré que la vida es una aplastante derrota tras otra, hasta que acabas deseando que se muera Flanders." Homero,1994

"¡Con diez mil dólares seríamos millonarios, y podríamos comprar cosas útiles como...amor!" Homero,1994

"Si el se casa con tu madre, tu y yo seremos hermanos. Piensa en tus hijos: serán unos monstruos de piel rosada, ojos azules y cinco dedos en cada mano" Homero,1994

"Una montaña de azúcar es demasiado para un solo hombre. He comprendido por que Dios nos la ofrece en pequeños sobrecitos y por que vive en una plantación de Hawai" Homero,1994

"hijo, cuando participas de un evento deportivo no importa quien gane o pierda sino q tan ebrio te pongas "

"Lisa, si hay algo que nos ha enseñado la Biblia, y no lo ha hecho, es que las chicas tienen sus propios deportes: como lucha libre en el lodo, boxeo en bikini, etc, etc." Homero,1994

"No dejes que la muerte de Krusty te hunda muchacho. La gente siempre acaba muriéndose. Es así de simple. Es mas, mañana podrías amanecer muerto. Buenas noches." Homero,1996

"¿Entiendes hijo? ¡el dinero está en el contrabando de licor! Y no en tu vandalismo infantil." Homero,1997

El Piropo del Dia




Quisiera ser vino para estar contigo, quisiera ser copa para besar tu boca

Otro Video mas del Genial Mr Bean


Mr Bean en la Biblioteca


Utiliza tu inteligencia y resuelve este acertijo

Divida un pedazo cuadrado de papel en dos mitades que ajusten como muestra la ilustración.

El cepo que inmoviliza la cabeza y las muñecas del desdichado culpable de la ilustración fue hecho con un pedazo cuadrado de madera dividido en dos partes. Al igual que todos los problemas matemáticos, la proposición puede resolverse en ambos sentidos, es decir, haciendo un cepo por división del cuadrado o dividir el cepo en mitades que ajusten para formar el cuadrado.

Solucion mas Abajo













Solucion

El "bonito" truco consiste en que dos entradas del borde del agujero central están disimuladas por la cabeza del prisionero. El siguiente diagrama explica cómo se ha cortado la madera.

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Historia de Terror El Tunel



Una Historia de Terror gracias a kruela.ciberanika.com


Entró despacio. Primero el pie derecho, luego el izquierdo. Llevaba la linterna encendida porque ya era de noche y el túnel estaba oscuro. Si no entraba con luz probablemente tropezaría con restos de basura, latas oxidadas o ratas. Se preguntó cómo había llegado hasta allí y un pensamiento furtivo le hizo detenerse. Fue un flash, un retroceso al pasado, al inicio de todo aquello.

Lara tenía 20 años y una vida por delante, hasta ahí todo estaba bien en su vida. Tenía hermanos, sus padres estaban sanos, compartía piso con una compañera de Universidad y gracias a la Bolsa –oficio al que se dedicaba su padre- disfrutaba de un sueldo para sus gastos. Un día cruzaba la calle para hacer unas fotocopias cuando fue atropellada por un coche viejo. De aquel armatoste salió un viejo que se lanzó a tomarla entre sus brazos. La gente se acercaba mientras ella miraba a su alrededor al tiempo que aguantaba un fuerte dolor de cabeza y caderas. Era como un mal sueño y se sabía la protagonista. En el mismo momento en que creyó que iba a desmayare, el anciano hizo una cruz en su frente, besó su propio dedo y luego posó éste sobre el corazón de Lara. Entonces llegó el sueño y perdió el conocimiento. No volvió a despertarse hasta que ya estaba ingresada. Cuatro meses después Lara estaba recuperada y el juicio se llevaría a cabo... en cuanto encontraran al anciano. Ella no lo recordaba demasiado, apenas sus ojos azules, tan claros como el cielo, tan llorosos como el mar, y algunos rasgos más. La gente que atestiguó ante la policía lo describió e incluso dieron la matrícula del anciano cuando éste huyó del lugar del accidente. Según la policía, el coche no existía, y el físico más cercano al descrito por los testigos era el de un cura que había estado en una comisaría de policía cercana anunciando que un asesino que llegaba de otra ciudad estaría en Valencia matando muchachas. Le habían tomado por loco. Fue fruto de la casualidad y de un retrato robot que se relacionara a ambos viejos. En la comisaría de policía no les constaba que el anciano cura hubiera llegado en coche, pero la memoria fotográfica de la mujer que le atendió sirvió para descubrir que podían ser la misma persona.

El juicio no tenía sentido sin el anciano, y se atrasó hasta encontrar al hombre que había atropeyado a Lara. Ella siguió su vida ya recuperada de las lesiones y trató de olvidar.


Una noche vio sus ojos. Terminaba de tumbarse y en la semipenumbra de su habitación abrió los ojos durante un segundo. Aquel cortísimo espacio de tiempo le provocó uno de los sustos más grandes que había sufrido en su vida. Los ojos acuosos y cristalinos del anciano la miraba a un palmo de su propia cara. Gritó y se tapó la cara. El chillido despertó a Elena, su compañera de piso, que corrió hasta su cuarto para ver que le ocurría.
- Te juro Elena que era ese hombre que me atropelló.
- Pero aquí no hay nadie Lara ¡Nadie!.
A pesar de eso Elena miró a todas partes y se atrevió a recorrer el piso entero en busca del intruso que había asustado a Lara.
- Lo siento cariño, estamos solas. Ha sido una pesadilla.
Lara trató de relajar su agitada respiración y miró a Elena con pánico en los ojos:
- Elena, las pesadillas se tienen cuando se está dormida. Yo estaba despierta.
Elena abrazó a Lara y aquella noche compartieron cama además de piso.

Durante una semana todo siguió con normalidad. Una noche Lara llegó cansada de la biblioteca de la Universidad. Había estado elaborando un trabajo que le llevaría como mínimo semana y media pero ya llevaba hecha dos cuartas partes. Llegó destrozada a casa y se metió en la bañera. Allí se dejó mimar por el agua caliente y el relax que le producía aquella temperatura en su cuerpo. Cerró los ojos. Qué maravilla. No había ni un solo sonido. Su respiración era lenta y relajada. Aparte de ésta, no se escuchaba nada más. Su cuerpo se relajó tanto que parte de él se escurrió y el agua le llegó lentamente hasta la barbilla. Permaneció así, disfrutando de la tranquilidad.

[¿No te parece raro que no esté aquí tu amiga?]

La frase la habían pronunciado en su oído, tan cerca de su oreja que quien lo dijera debía estar allí, en el mismo cuarto de baño, sentado sobre la bañera y agachado hasta su rostro. Lara saltó en la bañera ahogando un grito de terror. El agua se revolvió, chapoteó buscando una esquina donde esconderse, y comenzó a tomar aire cuando se creyó más alejada de la voz. Las gotas que caían sobre los ojos dejaron de molestarle y entonces se percató de lo sola que estaba.
- ¡Elena! ¡Elenaaaaa!
Su grito no sirvió de nada. Estaba sola.
- Mamá.... – aquello no fue más que un sonido casi gutural, un gemido de pánico.

¡Había sido un hombre! Estaba segura, era la voz de un hombre. La voz había surgido de la nada y aunque estaba sola en casa ¡¡¡la había escuchado!!!. Estaba tan preocupada por la experiencia que no se percató del significado de lo que había oído. Al saberse sola en el cuarto de baño salió y se envolvió lo más rápidamente posible en una toalla. Se le salían los ojos de las órbitas, no se atrevía a cerrarlos. Temblaba. La temperatura caliente del agua había desaparecido, ahora tenía frío y la carne de gallina.
Se calzó unas zapatillas de rizo americano y salió del cuarto para inspeccionar el resto de la casa.
- ¿Elena? –llamó.
Su compañera no contestó, ni siquiera estaba en la casa. Hubiera llamado a sus padres si no fuera porque le preocupaba más la ausencia de Elena que la voz que había escuchado.
El pánico por la experiencia sobrenatural dio paso a una preocupación más lógica –algo a lo que prefería agarrarse- por Elena. Corrió hasta su habitación, cogió el móvil y comenzó a llamar. Primero a la propia Elena, y como ella no contestaba, a otros amigos comunes y compañeros de Universidad. Nadie sabía nada.
Por último llamó a la policía pero era demasiado pronto para justificar un secuestro o una desaparición, de modo que se puso el pijama y se sentó en la cama con un libro entre las piernas que no consiguió leer a la espera de escuchar el familiar sonido de las llaves y la puerta al abrirse.

Pero se durmió con el libro entre las piernas.
En algún momento de aquella noche tuvo un sueño que la despertó cuando aún no había amanecido. Ella estaba en el cauce del río Turia, una zona de Valencia capital que antaño poseyó un hermoso río y hoy disfrutaba de bellos edificios, jardines cuidados y otras zonas menos respetadas. Se encontraba en la parte más lejana del cauce seco, allá donde también los edificios a izquierda y derecha desaparecían. Conocía el río en la vida real, pero desconocía la zona que veía en el sueño. Allí vio acercarse una silueta oscura y delgada. Llevaba pantalones y zapatos. Escuchaba el golpe cansado de estos sobre el suelo. Lara no tenía miedo a lo que veía. Ese es el poder de los sueños, lo que puede darte pánico en la realidad, no tiene por qué asustarte en un sueño. La silueta dio lugar a un anciano de claros ojos azules que le pedía que se acercara con la mano. Lara dio unos pasos hacia él y el hombre se giró hacia la izquierda para llegar hasta una de las paredes del río. Allí sólo había hierbajos, piedras, arena y basura, y algún que otro grafitti en las paredes. Lara le siguió hasta una enorme boca oscura en la pared. Era circular.
- Ve a por Elena. –Dijo el hombre.
Lara estaba mirando el agujero cuando el anciano pronunció aquella frase. Al girarse hacia él vio que había desaparecido, pero donde había estado el hombre, se veía una cruz etérea tan grande como el anciano, como un celo transparente cuya característica borrosa lo hiciera visible a los ojos de Lara. Tras unos segundos la cruz se disolvió en el aire.
Un chillido histérico proveniente del agujero negro la hizo despertarse agitada. De un bote saltó de la cama. El libro salió disparado, igual que sus pies, que corrieron hasta la habitación contigua en busca de Elena. Al no verla gritó su nombre por la casa y luego, en un momento de decisión donde no valía la razón y sí la necesidad de encontrar a su compañera, cogió una linterna, la metió en el bolso y salió a la calle.


Llegó hasta el cauce y aparcó para bajar por las escaleras. Tuvo que andar durante media hora para llegar hasta el punto donde se suponía que estaba la boca en la pared. Era de noche, hacía algo de frío y las luces de la ciudad no eran suficientes para quitarle el temor a la oscuridad en la que se estaba adentrando. Pero Elena estaba allí, y debía encontrarla.
Se agarró fuertemente a su bolso donde continuamente metía la mano para comprobar que estaba su móvil. Sabía que lo necesitaría. Rogó que la linterna tuviese suficientes pilas porque a aquella altura del rio ya necesitaba encenderla. Caminó con más miedo que precisión y estuvo a punto de caerse dos veces. Tuvo tiempo de asustarse cuando un gato abandonado se le cruzó entre los pies. Tras gritar y recuperar la compostura siguió caminando.
Al fin lo vio. Era circular, estaba oscuro y allí sólo debía haber ratas o jeringuillas sucias. ...Y Elena si su sueño era una visión como sospechaba.


Dentro del túnel la oscuridad era aún más densa y el olor resultaba desagradable. Se subió la camiseta hasta la nariz para tapársela y aguantar más tiempo dentro. Caminó con desespero, llamando a Elena tras la tela de su camiseta y rogando a Dios encontrarla. No solo encontrarla con vida... encontrarla, porque de lo contrario ¿qué hacía allí? ¿estaba loca?.
No se equivocó cuando pensó que habría ratas. Echó de menos al gato abandonado que se cruzara antes porque le daban pánico no sólo las ratas si no también las enfermedades que producían los mordiscos de éstas. Logró que su primer y único encuentro con esos seres no fuera un enfrentamiento y siguió caminando en la oscuridad. Miró hacia atrás y vio que el agujero se había hecho más pequeño. No sabía cuánto había caminado pero comenzó a escuchar un goteo rítmico dentro del túnel. Prestó toda su atención al sonido y estaba tan concentrada que escuchó algo más: una esforzada y casi muda tos.
Lara paró en seco. Allí había alguien. ¿Elena? Corrió más que andó hasta un lugar donde el túnel se ampliaba y se convertía en un habitáculo cuadrado.
- ¿¿¿Elena???
La linterna llegó hasta un cuerpo que se movía ligeramente. Era Elena, estaba atada con una cuerda a una sucia columna por las manos y el cuerpo, sentada en el frio y húmedo suelo. Su pelo caía sudoroso y sus ojos estaban rojos de tanto llorar. Aquello debió haberle provocado que estuviera a punto de ahogarse más de una vez porque bien es sabido que cuando mucho se llora, la nariz se tapona, y Elena tenía una cinta adhesiva en la boca que le impedía hablar. De ahí que Lara sólo escuchara una tos esforzada. Como cuando ella llamaba a Elena tras su camiseta, tosía su amiga, a través de una cinta.
Corrió a desatarla y quitarle la cinta de la boca. Antes de que consiguiera hacer cualquier cosa por salvarla, Elena ya estaba llorando y temblando.
- Elena, Elena, Elena... –Lara no dejaba de repetir su nombre, como si temiese que aquello fuese irreal o si al dejar de nombrarla fuera a desaparecer de entre sus manos.
Elena hubiera querido preguntarle cómo le había encontrado pero sólo se atrevía a pensar cómo salir de allí antes de que volviese su secuestrador.
- Va.. vámonos... –rogó.
Lara la cogió de los brazos y la ayudó a levantarse. Elena había estado sangrando por varias partes de su cuerpo... brazos, piernas, costado, frente, nariz. Le habían pegado una paliza.
- Llevo el móvil Elena, en cuanto salgamos llamo a la policía.
- Llama ahora por favor... él volverá. –suplicó.
- Estamos en un túnel cariño... aquí no hay cobertura. Vamos, vamos, vamos... –con todas sus fuerzas casi arrastró a su amiga.

Elena apenas se quejaba y tenía motivos para hacerlo. Todo su cuerpo estaba dolorido, entumecido, su aspecto era lastimoso y sucio, y el miedo no le había abandonado todavía. Si acaso, con la huida, se había acrecentado por miedo a ser descubierta.
Cuando ya estaban a mitad de camino se dieron cuenta de que una sombra avanzaba hacia ellas.
- Es él... –aquello fue un suspiro de terror.
- Dios... –susurró Lara.

En cuestión de segundos debían decidir si volver hacia atrás o enfrentarse al hombre, pero el mismo miedo les provocó una parálisis a ambas. Lágrimas y pánico se apoderaron de ambas y perdieron toda posibilidad de escapar del hombre. Elena se orinó encima y casi se dejó caer. Lara se agitaba confusa pensando qué decía hacer. Perdió todo su tiempo mirando adelante, atrás y al suelo, donde Elena se había dejado caer en su impotencia y terror.
Entonces vieron algo. Delante de la figura que se acercaba más rápido con el fin de alcanzarlas a tiempo, una cruz etérea, como un celo transparente y borroso, se formó ante ellas. El hombre no dejó de caminar, ni siquiera era capaz de ver la forma celestial que se había colocado entre él y sus víctimas. Soltó una risotada imaginándose el final de aquella truncada escapada. Ya ni siquiera se daba prisa. Las imaginaba muertas de terror. Elena, caída en el suelo y su amiga, tirando de su brazo, eran muestra de ello.
El asesino llegó a un metro de las chicas. Parecía no ver lo que ellas tenían delante. Sonrió maléficamente, con una perversión que el cruce de linternas hizo más terrorífico. Mostró su sucia dentadura y les señaló con el dedo.
- Idiotas. –Dijo.
Dio un primer paso que provocó un retroceso en Lara hacia atrás y que Elena sintiera una convulsión de terror. Entonces la cruz se hizo más blanca, más reluciente, más grande... se convirtió en un fulgor que golpeó al asesino pillándolo desprevenido.
- ¿Qué...? –logró articular.
La cruz se convirtió en un hombre delgado de pelo ralo, anciano, con pantalones y zapatos.
Lo que vio el asesino fue un cura.
Una mano de la silueta celestial se disparó en un puñetazo contra el corazón del asesino y le provocó un paro cardíaco. El tipo cayó contra el suelo horrorizado sujetándose un dolorido brazo izquierdo y soportando un infierno de calor que subía de su pecho a su garganta.
Elena se desmayó y Lara presenció la muerte del asesino. El hombre volvió a darse la vuelta y ella vio de nuevo aquellos ojos que hicieron un día la cruz en su frente y besaron su corazón con uno de sus dedos. Los mismos ojos que la visitaron una noche en su casa. Entonces habló la misma voz que le susurrara al oido en el cuarto de baño.

[Sal de aquí y llama a una ambulancia]

Elena salía del hospital recuperada de sus contusiones pero no de su shock. Necesitaría de un psiquiatra para terminar con el terror que había sufrido, pero la compañía de Lara y de su propia madre al salir por la puerta del hospital fueron vitamina suficiente para salir sin miedo.
En la misma calle, nada más salir del hospital, se encontraron con un policía que las buscaba.
- No quisiera que se marcharan de aquí sin echar un último vistazo a este retrato robot. –Dijo.- Según Lara –la señaló con la carpeta que llevaba en la mano- el hombre que la atropelló accidentalmente y desapareció fue el mismo que apareció en el túnel y las ayudó a escapar. Me gustaría que Elena también echara un vistazo.
- Ella se desmalló. –Avisó la madre de Elena.
- No importa. Mírenla, por favor.


Le pasó la fotografía a Lara que asintió nada más verla.
- Es el ángel. –Dijo con una sonrisa.
Elena lo miró y frunció el ceño.
- Sólo puedo decirle que me suena su rostro. Lo siento. No estoy segura de qué.
La madre de Elena se acercó a la fotografía:
- ¿Qué significa esto?
- ¿Perdón, señora? – se excusó el policía.
- Este hombre.... este hombre es el hermano de mi padre. Era cura. Falleció hace quince años. Era el padrino de Elena.

Y colorín, colorado, este relato se ha acabado. Todos tenemos a alguien que nos protege ¿no lo sabíais?.
FIN.

El Piropo del Dia


El amor que yo tengo no es parecido a ninguno no cabe dentro del alma y no cabe en este mundo

domingo, 16 de septiembre de 2007

Starship Troopers - Contacto Aracnido


Recuerdan esa película sobre una batalla que el planeta Tierra mantenía con unos insectos gigantes de otro lado de la Galaxia......suena loco, pero para los que vieron la película no solo era loco, sino que también algo de sangre y tripas por doquier..pues bien aquí les dejo un comics sobre los personajes y la historia de este film, que dicen que se viene una tercera parte......


Ya saben solo deben pinchar sobre la Imagen


Fuente : Chilewarez

Video Camara Oculta Balls of Steel

Esta cámara oculta pertenece a un programa británico llamado Balls of Steels, realmente algunas bromas son de bastante mal gusto,pero otras no tanto, lo suficiente para reírse de buena gana, aquí te dejo una colección de ellas, obtenidas de You tube...


El Piropo del Dia



Me preguntaste que era el amor y no te supe contestar ahora se que es un sentimiento que no se puede dominar

sábado, 15 de septiembre de 2007

Aprende a defenderte de un Ataque

ATAQUE AL ENTRAR A UN COCHE

Si intentan robarte o atacarte cuando vas entrando a tu auto, esta es una buena forma de defenderte

(1) Cuando Bruce Lee intenta entrar en su coche se da cuenta de la presencia del asaltante.
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(2 y 3)Cuando el asaltante intenta darle una patada.Lee le sorprende contraatacando con una patada lateral a la rodilla.

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(4 y 5) La patada hace caer al suelo al asaltante.

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(6) Lee continua con una patada circular a la cabeza.

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Esto si que es toda una Tontera..o peor es que es veridico


Esto lo puse en Humor, porque no tengo ninguna etiqueta que diga estupideces

Cuando la NASA inicio el lanzamiento de astronautas,descubrieron
rapidamente que los boligrafos no funcionarian con gravedad cero. Para
combatir este problema, los cientificos de la NASA, contrataron la compania
Andersen Consulting (ahora Accenture) como asesores-consultores, para
estudiar y resolver el problema.

Emplearon una decada y 12.000 millones de dolares desarrollando un
boligrafo que escribiese con gravedad cero, hacia arriba y hacia abajo,
bajo el agua, en practicamente cualquier superficie incluido el cristal y
en un rango de temperaturas desde bajo cero hasta mas de 300oC...

Los rusos utilizaron un lapiz.

Camara Oculta Video You Tube

Aqui te dejo otra camara oculta...para pasar el rato




Mas camaras ocultas en los siguientes enlaces :

Camara Oculta Baño de Mujeres
Camara Oculta Ola de Gente
Camara Oculta La Niña del Aro aparece de Verdad
Camara Oculta El Pantano
Camara Oculta La Muerte
Camara Oculta Balls of Steel
Camara Oculta Sorpresas
Camara Oculta El Grito
Camara Oculta Golf Sensual
Camara Oculta La Viejita y los Neumaticos
Camara Oculta Mucho Susto
Camara Oculta La Chica de la Minifalda
Camara Oculta Sustos
Camara Oculta Otra mas de los Japoneses
Camara Oculta La Cama
Camara Oculta Japoneses Locos

El Piropo del Dia


Eres mi inspiración, el motivo de mi vivir, porque yo respiro por tu existir

viernes, 14 de septiembre de 2007

Juega Sudoku

Juega Sudoku

gratisparatodos.blogspot.com



Si quieres tener este juego en tu blog, lo unico que debes hacer es lo siguiente :

1.Si lo quieres como un post tal como aparece en mi blog, debes copiar este codigo y pegalo en un Post, pero recuerda que debes pegarlo en edicion de HTML, no en Redactar,y luego pincha en Publicar Entrada

<iframe allowtransparency="true" scrolling="no" width="200" frameborder="0" src="http://www.labpixies.com/campaigns/sudoku/sudoku.html" height="250" align="middle"></iframe><img width="0" style="visibility:hidden;" src="http://counters.gigya.com/wildfire/counters/dBFII5RbVxUc8nBdc3bMDTvNxh8YPCZT0EgEosybDqoMcwpQslJhjCvj_kf41yuKyOvVEhUonw12AgDSXg1k_3ZrfDpLBKqlqpTbk9mM328=.tif" height="0"/><a style="font-size:10px; font-family:verdana;" href="http://gratisparatodos.blogspot.com">gratisparatodos.blogspot.com</a>
<p></p>

2.Si lo quieres en la Sidebar

Sigue las instruciones del siguiente enlace

Aprende a agregar un gadget a tu Blog

Lucy Pinder Wallpapers Very Sexy segunda parte

Aqui te dejo mas wallpapers de esta modelo britanica para que enchules tu pantalla