martes, 9 de octubre de 2007

Historia de Terror El Molino


En una noche oscura, era solo un niño cuando caminaba por el centro del cementerio, tomando un atajo para llegar a casa después del duro día de Juegos con mi amigo Dino, decían que estaba loco, pero los locos eran ellos al no poder verlo.

Salí del cementerio a salvo, estaba cerca de los pedazos de madera rota en forma de cajas, aquellas que en mi aldea llaman casas, podía verlas, solo faltaba pasar por el viejo molino.

Me quede contemplándolo, con ese chillido agudo que desesperaria al mas inquieto, hasta que me di cuenta de que... No era la "helice" del molino como yo la llamaba, había algo ahí dentro, se movía constantemente, me acerque un poco para darme cuenta de que sucedía, y escuché gritos de una mujer...

Mi rostro se torno pálido y sin saber que hacer, corrí hacia a casa sin mirar atrás, toque como loco la puerta, y mi padre preocupado sale a abrirme.

- Hijo ¿Que sucede? ¿Porque tocas tan desesperado?
- Papa papa! están matando a una mujer en el molino! Ayudame!!

Mi padre sin pensarlo dos veces, saco el viejo machete, el mismo que había construido nuestra caja de madera, corrimos hacia el Molino, y justo cuando mi padre iba a entrar al molino, escucho el mismo ruido que yo...

- ¿Escuchas papa? No te estaba mintiendo

Mi padre no se torno pálido, sino que puso un rostro como de nervios, y lo único que hizo fue darme una excusa que ni el mas ingenuo se creería, me dijo que una mujer que vivía en el molino (¿Que comía? ¿Paja?) estaba teniendo pesadillas (Ni siquiera se asomo, ¿Porque sabia que tenia pesadillas?) Así que nos alejamos de ahí, cuando nos dirigíamos hacia casa, alcancé a ver a un hombre sobre aquella mujer, y estaban desnudos, ¿La estaba matando? ¿Porque la mujer no se defendía? Solo pensé que seria algo que nunca entendería, por lo menos logre contemplar sus rostros, la mujer no era tan fea como para vivir en un molino, y el hombre parecía un campesino viejorron.

A la mañana siguiente, inquieto por aquel suceso, me levante de la cama, me puse mi ropa de hacia 3 días, y salí hacia el Molino junto a Dino por si algo sucedía...

Al llegar ahí, entramos y solo vimos un montón de paja aplastada, nada del otro mundo, tampoco aquella mujer...

Subí a la punta del molino, una especie de balcón, y me puse a jugar junto a Dino con la paja, nos revolcamos mucho en ella, la estaba pasando muy bien, hasta que sin querer, me quede dormido sobre la suave paja...

Al despertarme, ya Dino se había ido, por la posición de la Luna y con lo que me enseño mi padre, serian mas o menos las 10 de la noche, mi padre a de estar preocupado, sin embargo, no pude resistirme a ver aquella Luna que brillaba en el cielo, Su otra parte se había vuelto a formar, era increíble, así que, me senté a contemplarla junto a sus hijas las estrellas...

- ¿Que haces acá? ¿No esta muy tarde como para que un niño este en un molino abandonado?

(Era la mujer de anoche, me guarde mi comentario sobre ello)

- Puede ser, pero el miedo no habita en mi.

Se sentó a mi lado

-Es algo muy extraño para un niño de tu edad, las niñas han de estar locas por ti, un niño apuesto, al que no le teme a nada, wow

- Puede ser, pero no soy de los que andan detrás de niñas, aun no me interesa.

- Pues Cuando yo tenia tu edad, me gustaban muchos chicos, pero... No sabia como decirles que me interesaban, así que, hacia lo que me pedían para poder estar cerca de ellos, cosas que hasta ahora no logro comprender el porque mi madre decía que era malo "mostrarnos" hacia los hombres, ¿Alguna vez has visto a una mujer desnuda?

Mi corazoncito dejo de palpitar por un momento, pero volvió en si

- Pues no, solo a mi madre pero hace mucho tiempo.

- Ja ja, yo te mostrare...

La mujer se fue despojando poco a poco de su ropa, hasta quedar absolutamente sin nada, tuve una combinación de sentimientos entre miedo, desespero y placer, no podía quitar mis ojos de aquel cuerpo tan hermoso.

De repente, mi dicha se acabo cuando escuche la voz de mis padres llamándome, desesperados por encontrarme después de tanto tiempo.

- Son tus padres, ve con ellos, y si quieres, vuelves mañana, te esperare

Una sonrisa invadió mi rostro, y me fui corriendo hacia donde mis padres, ansioso porque ya fuera mañana...

Pasaron unos días, y todas las tardes le decía a mis padres que iba al viejo molino a Jugar con mi amigo Dino, pero en realidad iba a encontrarme con mi amiga, no quería decirles nuestra amistad, por una sensación que no comprendia.

Seguían pasando los días, y ambos mostrábamos nuestros cuerpos, jugando el uno con el otro, y haciendo cosas que me causaban diversión y placer.

Todo iba muy bien, hasta aquel día nublado, me dirigí al molino como siempre, y como siempre ahí estaba mi amiga, preparada para nuestro rato de diversión, hasta que entra mi padre, al parecer me había seguido.

Justo cuando lo iba a invitar a Jugar con nosotros, me vio, se quedo en shock por 3 segundos, y su rostro se torno rabioso, comenzo a correr hacia mi amiga, no podía creerlo, la agarro a golpes, y yo, sin prenda alguna sin poder hacer nada, me lanze al suelo a llorar hasta que todo terminara, mientras que se escuchaban los lamentos de mi amiga, de repente, los lamentos sesaron, voltee a mirar y al parecer se quedo dormida, con diferentes moretones en su rostro, lloraba por el daño tan grande que le había ocasionado mi padre, sollozando, mi padre me puso nuevamente la ropa, y me llevo al pueblo mientras me alejaba mas de aquella amiga que me proporciono aquellos ratos de diversión que nunca podría olvidar, viendola dormir en todo su esplendor, en fin, mañana seria otro día pensé yo, volveré al molino al escondido de mi padre; Nos dirigimos a nuestra casa, y yo me quede a dormir mientras contemplaba en las grietas de nuestra caja de madera, la luna resplandeciente, y pensando en la Idea de pedirle matrimonio a mi mejor amiga para tener hijos y formar una familia desde ya, aunque no seria mas mi amiga, sino mi amada y comprometida...

Pasaron los años, y poco a poco me di cuenta de lo que realmente sucedía, nunca la tome como una enemiga, siempre la considere y aun la considero como, mi amiga del Molino, a la que tanto extrañaré.

Fin.