miércoles, 30 de abril de 2008

Historia de Terror El Baile


Historia de TerrorEl BAILE

No hay nada hasta ahora que iguale un escalofrio que leer una de estas historias de terror en la noche con solo el Monitor iluminando la pieza.

Randy Taylor era un afamado y astuto señor de las finanzas, pero nadie conocía su gusto por la carne y la sangre. Lo que si se sabía de él, era que le gustaba el baile, le encantaba mover los pies, sentir esas vibras que transmitía cada una de las notas de la música y plasmarlas en los dedos de los pies.

Su rutina nocturna era salir con una dama diferente cada noche, las damas lo seguían porque era un excelente bailarín. Pero ninguna sabía que al salir con este apasionado bailarín, iban a disfrutar lo que sería para ellas su último baile.

Después de haber disfrutado de una excelente velada para ellas, siempre lo hacían pasar a sus casas. Al atravesar las puertas de las casas, Randy se alimentaba con adrenalina, y en medio de todo este ambiente, él se inspiraba para asesinar a sus victimas.
Una fuerza oscura y extraña lo dominaban cada noche después de bailar, y éste tenía que asesinar a su pareja de manera mutilante, ya que después de quitarle la vida encajando un cuchillo en el vientre, éste cerraba con broche de oro su obra malévola cortándole los dedos de los pies a sus victimas y no satisfecho con eso, degustaba el sabor de la carne y de la sangre de éstos diez aperitivos.
Disfrutaba de éste manjar deleitándose con las notas de Bach y su obra maestra: Tocata y Fuga en re menor, que era su obra preferida para el deleite de estos preciosos momentos según el juicio de Randy.

Mary era una persona que amaba a Randy, a pesar de sus crímenes, lo cual la llenaba de angustia, el saber que el amor que sentía por él, terminaría en la primera cita de baile.
Mary, llena de preocupación, decidió, de una vez por todas terminar con ésta terrible situación que la preocupaba no solo a ella, sino a todas las damas de la ciudad.

Una noche, Mary invitó a Randy, a bailar en un lugar clásico, con mesas por doquier, una banda de Jazz y una gran pista de baile.
Randy aceptó con gran entusiasmo y después de algunas horas, se vieron en el lugar acordado.
Al entrar al gran salón, Randy se llenó de adrenalina, sus ojos brillaron como nunca pues nunca había visitado aquel lugar. Era hermoso, iluminado con enormes candiles, la pista de baile pulida por completo, lista para hacer vibrar a cualquier que la pisara.
El lugar estaba lleno, había personas de todas partes, muy elegantes con trajes y sombreros de copas por todos lados. Las damas con vestidos elegantes, color beige o blanco el cual acompañaban con unos guantes largos de seda que hacían juego con el vestido.
Todo era perfecto para disfrutar, una vez más, de una gran velada.
Así pues, Randy y Mary, se dispusieron a bailar por un largo rato, no paraban de bailar, ninguno de los dos, se movían por toda la pista de baile, no había lugar que no tocaran los zapatos de aquel apasionado bailarín.
Bailaron durante 6 horas continuas, sin parar, sin descansar hasta que el dueño del lugar les avisó que en un momento cerrarían. Así es que tuvieron que irse, no por el cansancio sino por órdenes del dueño.
Como era de costumbre, Mary, invitó a Randy a su casa, para platicar y tomar un té, pues aún no se conocían bien.
La noche parecía extraña, la luna brillaba más de lo común, y la adrenalina fluía con más intensidad a medida que se acercaban a la casa. No solo para Randy quien esperaba tener un manjar exquisito esa noche, sino también por Mary, quien estaba temblando de pavor al saber que ése pudo ser el último baile para Randy o para ella misma.
Ya faltaban unos pasos más para darle fin a esto. Y la emoción, corría como nunca por la sangre de los dos.
Ya dentro de la casa, estaban deleitándose con la pieza favorita del señor Randy, y éste ya no podía mas, tenia que dar el paso siguiente en su habitual rutina. Y al disponerse para clavar el cuchillo en las entrañas de Mary, ésta se le adelantó y los dos se abalanzaron uno sobre el otro y la mueca de dolor fue de ambos. Pero el que cayó inerte al son de su último baile fue Randy.
Por fin el terror había terminado, no mas muertes, no más últimos bailes. No mas sangre ni musica no mas.

Al día siguente aparecío en los periodicos la noticia de tal sangriento suceso, pero lo extraño, fue que en la casa de Mary no solo se encontraba el cuerpo de Randy sino otro cuerpo mas, según se dice, esa noche a Mary le gusto ver caer a Randy y verlo desangrandose queriendo decir unas ultimas palabras, asi que decidió ir a otra pista de baile, seducir a algun caballero y hacer para él su último baile.

Gracias a Cesar de relatos.escalofrio.com

1 comentario:

@Bi dijo...

esta genial la historia! me dio mucho miedo, soy fan de estos cuentos, me encanta tu blog!¡