sábado, 6 de junio de 2009

Chiste Epitafios de cementerios


Humor Chiste

Un gran chiste sobre esos epitafios que se escriben en las tumbas del cementerio.

Cuando la gente busca el humor lo puede encontrar hasta en los lugares mas impensados.

Un hombre caminaba por el cementerio y al pasar por frente a una lápida sintió curiosidad por la inscripción que tenía:

"Aquí yace Vicente,

que vivió cien años

y murió a los veinte"

Este hombre, sin entender muy bien qué es lo que aquella frase quería decir, miró a ver si veía a alguien que se lo pudiera explicar. Un rato después se encontró con uno de los operarios del cementerio que recorría el lugar con un cincel y un pequeño martillo. Se acercó hacia él para preguntarle sobre ese curioso epitafio:

- Buen día, caballero, tengo curiosidad por lo que dice esa lápida, ¿podría explicarme su significado, quién la escribió y a quien hace referencia?

- Sí, por supuesto, lo escribí yo pues me encargo de tallar los epitafios a pedido, ese en particular hace referencia a un chico joven, de unos veinte años que un día ganó una fortuna cuando salió su número en la lotería y su vida se desenfrenó: Comenzó a salir con todo tipo de mujeres de la noche, su vida se fue volcando hacia todos los placeres, incluso a los prohibidos, cochazos, barcos donde practicaba sexo sin medida, viajes exóticos, noches sin fin, comilonas, bebida. Finalmente llegó a las drogas y a los veintitantos, murió quemado por la intensidad con que vivía su vida, pero, vivió más que muchos en 100 años, por eso le escribí aquello.

- ¡Qué interesante!, Muy justo el epitafio... ¿quién podría escribir algo así de original en mi lápida cuando fallezca?

- Yo mismo, pero primero he de hacerle algunas preguntas.

- Muy bien, empiece.

- ¿Trabaja?

- Si, entro a la 7 de la mañana y no paro en todo el día, hasta que me acuesto a las 0:00 más o menos, aunque sin dejar de pensar en el negocio.

- ¿Bebe?

- No, no me gusta el alcohol.

- ¿Sale con alguna chica?

- No mi trabajo es muy importante y absorbe todo mi tiempo.

- ¿Viaja, tiene aficiones, se da algún tipo de gusto?

- No, no me van esas cosas.

- ¿Cuál es su nombre?

- Emeterio.

- ¡Muy bien!, ¡ya tengo su inscripción!

- ¿Cuál es?

AQUÍ YACE EMETERIO:

DE LA CONCHA DE SU MADRE

DIRECTO AL CEMENTERIO